Elegir el filtro para la piscina no es una tarea menor. Los distintos métodos nos ofrecen diferentes opciones en cuanto a necesidad de mantenimiento, efectividad, coste, etc.

A continuación te explicamos en detalle sus características.

Filtro de arena

Es sin lugar a dudas el más usado aunque no es el que ofrece los mejores resultados. El motivo de su éxito es que requiere de mucho menos mantenimiento que otros.

Últimamente está en boga el uso del vidrio filtrante, que facilita aún más el mantenimiento, aumentando también la capacidad de limpieza del mismo.

Filtrado natural

Se trata de un sistema con alta demanda, especialmente entre aquellos que buscan prescindir totalmente de agentes químicos.

El objetivo es lograr la sensación de encontrarse en un río o laguna natural. Funciona de manera parecida a los sistemas utilizados en estanques o acuarios, favoreciendo la nutrición de ciertos organismos biológicos en detrimento de las algas.

Cartuchos de filtrado

Tienen gran capacidad de filtrado, con la contrapartida de que necesitan más mantenimiento que los filtros de arena. Normalmente se cambian cada temporada de baño para que ofrezcan el mejor rendimiento.

Funcionan de manera similar a los filtros usados en los vehículos -la suciedad se va adhiriendo, siendo necesario sacarlo y limpiarlo manualmente para optimizar su funcionamiento-.

En definitiva, su capacidad de limpieza es muy alta, pero va disminuyendo con el uso.

Filtro de diatomea

Es sin duda de la opción más exclusiva. Se trata de microfósiles de diatomita, una roca sedimentaria silícea. Tiene una altísima capacidad de filtrado, sólo que su coste y su alta necesidad de mantenimiento lo hacen poco atractivo para particulares.