En el Hotel Terme Millepini, en las cercanías de Venecia, está la “Y-40 The Deep Joy”, una piscina con 40 metros de profundidad (equivalente a un edificio de 14 plantas). Está dividida en tres niveles, el primero tiene 1,30 metros de profundidad, el segundo es un salto de 12 metros y el último nivel transcurre por un profundo tuvo que cubre los 28 metros restantes. Además de su profundidad, la piscina tiene 21 metros de largo por 18 metros de ancho por lo que, más que una piscina, se semeja a uno de esos tanques de agua en los que los astronautas hacen sus prácticas antes de salir al espacio. Un total de 4.300 metros cúbicos de agua.

Puede ser explorada a través de túneles que van por debajo del agua, muy recomendados para quienes no saben nadar pero quieren disfrutar de esta increíble experiencia. La temperatura del agua siempre se mantiene entre los 32 y 34 grados Celsius, a pesar de contener más de 4 mil metros cúbicos de agua, lo que permite a visitantes bañarse sin necesidad de trajes especiales.

El diseño vanguardista es responsabilidad del arquitecto y también director del hotel, Emanuele Boaretto, quien además diseñó una terraza en la que los bañistas puedes descansar y tomar el sol después de un buen baño. Pero como tiene cristales, para que la gente pueda verla desde el exterior, el lugar se ha convertido en una peregrinación para turistas curiosos que quieren contemplar el baño de los más valientes y privilegiados huéspedes del hotel.

Hasta la inauguración de la “Y-40”, la piscina más profunda del mundo era la “Nemo33” que se encuentra en Bruselas (Bélgica) y que cuenta con 34.5 metros de profundidad. Sin duda, una aventura no apta para claustrofóbicos  pero que os queríamos mostrar como curiosidad desde Poolplay.