Las cubiertas para piscinas son uno de los accesorios más demandados. Cumplen una función importante dentro de la piscina, sobre todo si queremos ganar en comodidad.

Sin embargo, como ocurre con cualquier elemento, tiene sus pros y contras. Por ello, en POOLPLAY hemos querido realizar un breve artículo explicando todo lo que hay que tener en cuenta.

Puntos a favor: mayor comodidad, seguridad y limpieza

Uno de los aspectos más destacables es que permiten mantener la piscina libre de hojas, suciedad y gran número de partículas que de otra manera caerían en el agua. Y esto, cómo no, repercute también en la comodidad: tener una cubierta hace que tengamos que pasar menos tiempo limpiando la suciedad de la piscina o en otras tareas de mantenimiento.

También se gana en seguridad, especialmente si se trata de una cubierta rígida. Y es que esta evitará que niños o mascotas puedan caer al agua en un descuido.

Por último, aunque no menos importante, permite una mayor conservación del agua y del calor. Reducen la evaporación y, en piscinas climatizadas, también reducen el gasto en calefacción.

La inversión y el espacio, puntos a considerar

Como todo, instalar una cubierta requiere una pequeña inversión. Y hay que considerar el espacio del que dispone la instalación, ya que en jardines muy reducidos pueden ser complicadas de instalar.

También es necesario tener en cuenta que la cubierta hay que retirarla al usarla y volverla a colocar después del baño, lo que supone un pequeño esfuerzo por nuestra parte. No obstante, existen cubiertas motorizadas de muy fácil activación. E incluso aunque no sea el caso, compensa hacer este pequeño gesto cada vez que utilizamos la piscina ya que el tiempo invertido lo ganamos con creces cuando consideramos el tiempo que requiere limpiar y mantener una piscina que esté a la intemperie.