El revestimiento mediante pequeños azulejos (fichas) de gresite suele ser el más habitual. Estos mosaicos son muy solicitados ya que se comportan relativamente bien en este medio, a pesar de que requieren un mantenimiento periódico. Y es que as juntas de unión suelen sufrir mucho a causa del uso y por el contacto con el agua.

Por eso usualmente el propietario de la piscina debe asumir que, cada dos a tres años, la piscina debe ser vaciada y limpiada para poder realizar el trabajo de mantenimiento para renovar la masilla y sustituir piezas caídas o deterioradas. Junto a ello, queda mencionar que los mosaicos de gresite suelen ser vítreos o cerámicos y, por ende, que en contacto con el agua el pavimento se puede tornar resbaladizo y suponer un riesgo de accidente para los bañistas.

Láminas armadas, una alternativa fiable

Las láminas armadas nos evitan estos problemas debido a que se trata de un material completamente diferente. En este caso, el revestimiento se realiza soldando sobre las medidas y geometría exacta de la piscina la lámina armada de PVC, de manera que este revestimiento queda encajado a la perfección dentro del vaso.

La especial resistencia del tejido de refuerzo interior permite retener el agua dentro de la piscina permanentemente, incluso si más tarde el vaso sufre asentamientos, grietas o fisuras. Además, la lámina armada puede ser instalada sobre cualquier soporte (hormigón, ladrillo, chapas de acero, madera…).

Otras alternativas

Existen otras alternativas menos económicas pero que ofrecen experiencias de baño más originales, como la madera, el acero inoxidable o ciertas impermeabilizaciones con pinturas especiales.