La ducha en la piscina es un elemento imprescindible. Y no sólo por higiene, hay otros motivos igual de importantes o más.

Y es que, como todos hemos notado, en toda piscina pública o comunitaria hay siempre duchas. Su existencia en este tipo de lugares es obligatoria en base a los reglamentos de cada Comunidad Autónoma. A pesar de ello, no es de obligado cumplimiento en piscinas privadas, pero sí altamente recomendable.

Como decimos arriba, la higiene personal, y, por consiguiente, la consideración hacia otros usuarios, debería ser motivo suficiente para que toda piscina tuviese instalada su correspondiente ducha. Sin embargo, existen más razones de peso para recomendar su uso.

Peligrosa reacción química

Bañarse sin ducharse acarrea otros perjuicios que están ligados a la salubridad del agua y a la estabilidad de los productos químicos presentes en ella.

Cuando nos metemos en el agua sin retirarnos el sudor y los restos de cosméticos que aún quedan en nuestro cuerpo (crema, desodorantes, champús, geles) puede darse una reacción química. Esta reacción provoca la formación de un compuesto químico dañino, la cloramina.

Hablamos de un compuesto causante de irritación en ojos y mucosas, piel seca y sensible, picor o problemas en la garganta o la nariz.