De cara a la experiencia del usuario no hay grandes diferencias entre utilizar duchas convencionales y duchas solares. Sin embargo, en relación a nuestra huella ambiental sí que las hay. Y es que, como su propio nombre indica, las duchas solares son aquellas que funcionan con energía solar.

Así pues, funcionan igual que cualquier otra ducha de baño, con la ventaja de obtener el agua caliente de una energía limpia e inagotable como es la energía solar. El agua se va acumulando en el cuerpo de la instalación a través de un colector y ésta es calentada gracias a la radiación del sol.

No debes preocuparte por la posibilidad de no disponer de agua caliente durante todo el día, porque el agua se va renovando y calentando continuamente.

Cómo elegir una ducha solar

En lo primero que debemos fijarnos es en la capacidad del depósito. A mayor capacidad, más autonomía de uso. Así, una buena capacidad de almacenaje es lo ideal si varias personas utilizan a menudo la piscina, o lo hacen de manera simultánea.

Otros aspectos a tener en cuenta serían la capacidad de regular la temperatura del agua -a través de un mando que permita adaptarla-, o si cuenta o no con un lavapiés, ya que no todos los modelos lo incluyen.