A la hora de construir un spa se debe en primer lugar planificar cuidadosamente que servicios o funciones debe tener, de entre los muchos disponibles. Estos se determinarán en función de la superficie disponible y del flujo de personas que podrán utilizarlo simultáneamente. Así se podrán fijar todos los espacios posibles, entre los que se incluyen:

  • Zona de aguas
  • Zona de sudoración
  • Duchas
  • Zona de relajación, masajes y tratamientos
  • Vestuarios
  • Cuartos técnicos

Eligiendo los espacios de nuestro spa

Cómo comenzar a construir un spa dependerá del uso que busquemos. Así, que su fin sea de uso público o privado variará sustancialmente las características de la construcción.

La zona de aguas es la parte fundamental, sin la cual no tiene sentido la instalación del spa. Es imprescindible contar con suministro de agua caliente y una variedad de duchas bitérmicas (de agua fría y caliente). Así, podremos elegir entre diversos tipos de duchas o jets, como la ducha escocesa (40/4ºC), la ducha bitérmica de aceites esenciales, pulverizada fría, pulverizada caliente, ducha cubo y gran ducha, entre otras.

Otros elementos son los túneles de duchas, el túnel de agua fría, el pediluvio (con canto rodado para dar masajes en la planta de los pies) o el chorro jet de hidromasaje manual.

¿Jets? ¿Ducha pulverizada? ¿Ducha cubo? Si tienes dudas, consulta esta terminología con los especialistas de POOLPLAY

Para las salas de sudoración pasiva, como saunas y baños de vapor, existen equipos que suelen proporcionar diferentes variaciones de humedad y temperatura.

Por último, existen servicios adicionales como zonas de relajación y tratamientos. Aunque no son imprescindibles en spas privados si no se desea, sí que resultan atractivos extras como pueden ser el lodarium (sala para aplicación de lodos, barros y algas) o la sala de masaje.