Como en muchas ocasiones hablamos, diseño y bienestar van de la mano. En este caso, ambos factores se juntan también en la construcción de piscinas infinity donde el efecto óptico es tal que hace que el agua se extienda en el horizonte o hasta el infinito, de ahí su nombre. Sin duda, son una maravilla a nivel arquitectónico al conseguir juntar una instalación de lujo con un paisaje de ensueño y una expansión visual ilimitada que provoca una inmensidad acuática al unirse con el mar y la naturaleza en general.

Este tipo de piscinas se caracterizan porque en algunos de los lados se produce un desborde el cual provoca que no se vea el final del agua. Por este motivo, se deben construir en desniveles, sobre acantilados, cimas de montaña o frente al mar para lograr el efecto deseado. Su atractivo estético es indiscutible y por ejemplo, en el caso de que ésta se construya con vistas al mar, resulta impresionante no distinguir el agua del horizonte. El desborde que se construye hace que el agua rebose y caiga verticalmente desde la altura establecida en su construcción. En realidad, el borde de la piscina donde se realiza el efecto óptico del borde infinito termina en un canal o vierteaguas que se encuentra por debajo del nivel del agua de la piscina. El agua se derrama ahí­ en un canal de captura, desde donde se recoge y se bombea de nuevo a la piscina.

En cuanto al mantenimiento, al contar con la lámina desbordante que va a un depósito que recoge el agua y lo devuelve a la piscina una vez filtrado, su capacidad de limpieza en mayor. El único inconveniente es que aumenta el consumo de agua al producir mayor evaporación y la pérdida de temperatura en caso de estar climatizada.

Como hemos explicado, en la construcción de piscinas de este tipo, se requiere de un proyecto muy minucioso y por eso es necesario contar con un equipo de profesionales como los que trabajan en PoolPlay con más de 20 años en el sector.