Cuando vas a construir una piscina, uno de los principales aspectos estéticos a tener en cuenta es el color con el que vas a pintarla o revestirla. Así dicho parece una obviedad pero, créenos, no lo es en absoluto. Y no lo es porque las tendencias marcan y el clásico azul está dando paso a otros colores más originales e innovadores como el rojo, negro o gris. Por eso, desde PoolPlay queremos darte algunos tips que, esperamos, te ayuden en esta complicada decisión.

–       El color del vaso lo determina el cielo y por tanto siempre tenderá al azul. Así que, si finalmente nos decantamos por este color, haremos que se refuerce esta tonalidad. En el imaginario colectivo, se asocia con el agua limpia y el color del mar, creando en nuestra psique un efecto muy relajante. Es perfecto para piscinas familiares.

–       El revestimiento de color arena está cada vez más de moda porque da un resultado muy parecido al de algunas playas del Mar Caribe. Hay que tener en cuenta que es una tonalidad que suele variar dependiendo de las condiciones climatológicas y por eso no es recomendable si se vive en una zona poco soleada.

–       En contraposición, el blanco es ideal para zonas muy soleadas ya que nos ayudará a mantener la temperatura del agua. Además, este color destaca el suelo que rodea la piscina y hace que primen los elementos decorativos de la misma.

–       El gris hace que el agua se vea similar a la del mar, con tonalidades más oscuras. Es un color que disimula la suciedad y aumenta la temperatura del agua en unos cuantos grados.

–       Y hablando de temperatura, si deseas que ésta sea más elevada durante todo el año, sólo tienes que revestir tu piscina de color negro. Esto hará que puedas prolongar la temporada de baño y supone un gran ahorro energético. Es uno de los revestimientos más modernos.

–       Sin duda, tanto el rojo como el naranja y el rosa, son colores muy atrevidos con los que puedes lograr un efecto diferente.

A parte de la predilección por un color u otro, hay que tener otros factores:

–       Colores lisos o nieblas. Cuanto más uniforme sea la tonalidad del vaso, tendremos mayor sensación de espacio. Como contrapartida, en una superficie lisa se nota más rápidamente la suciedad.

–       Colores oscuros o claros. La decoloración será más evidente en colores claros y en materiales basados en PVC, fibras o polivinilos tipo liner.

En definitiva, y dejando de lado los gustos estéticos, el color de una piscina se debe determinar por el uso que se le vaya a dar. No es igual si se trata de un recinto privado que de un hotel, si va a ser familiar, para personas mayores, si se trata de una zona con poca o mucha luz, etc. Así que te aconsejamos evaluar todos estos puntos para hacer la mejor de las elecciones. Y ahora, ¿con qué color te quedas?