La cloración salina es una solución cada vez más popular para el mantenimiento de la calidad y salubridad del agua de la piscina. Y es que ofrece multitud de beneficios frente a otras maneras tradicionales.

A continuación te contamos cuáles son los principales beneficios de pasarse a la cloración salina:

Mayor seguridad

Este método no utiliza ningún tipo de químico abrasivo. De hecho, el único material que se utiliza es la sal, un material 100% natural. Gracias al efecto antiséptico natural del agua salina, impide la formación de bacterias y algas.

Así se evita cualquier tipo de problema ocular o dermatológico –¡Olvídate de las cloraminas!-.

La única excepción puede ser el uso de un minorador del pH como complemento. No obstante, sólo es necesario utilizarlo en caso de aguas duras y en todo caso el riesgo de intoxicación es mucho más bajo que utilizando cloro o productos similares.

Apariencia del agua

A simple vista se puede saber si una piscina está siendo tratada con este sistema. Y es que el agua tiene un color más transparente y natural.

Respetuosa con el medio ambiente

Agua y sal: pocos elementos hay tan naturales como éstos. Es por ello un sistema totalmente limpio y eco-friendly.