El agua de una piscina siempre llama más la atención si es transparente y brillante. No obstante, conseguir una plena pureza del agua no siempre resulta fácil. Hay en el mercado muchos productos que deben combinarse de la manera adecuada para conseguir los resultados deseados.

En este sentido, uno de los productos químicos más universalmente utilizados para el mantenimiento del agua es el cloro. No obstante, necesita acompañantes, quizá no tan de sobra conocidos, para actuar al 100% y desinfectar eficazmente, como es el caso del ácido isocianúrico (CYA).

Usos del ácido isocianúrico

El cloro, un potente desinfectante que todos conocemos, puede verse afectado por los rayos UV, que degradan su efecto y disminuyen su rendimiento. El ácido isocianúrico funciona como escudo y evita que el cloro se rompa, gracias a su poder de absorción de los rayos de sol.

Este producto facilita el tratamiento químico ya que, al estabilizar el nivel de cloro, su mantenimiento se realiza con menos esfuerzo y tiempo. Por ejemplo, en vez de ajustar el producto químico a diario, permite realizarlo únicamente 1 o 2 veces por semana.

Niveles de ácido isocianúrico que hay que mantener

El nivel de ácido isocianúrico ideal es de entre 30 y 50 ppm, en otras cantidades puede ser contraproducente o peligroso. Asimismo, se debe mantener continuamente una concentración de 1,5 a 2 ppm de cloro libre: de esta forma evitamos que el poder desinfectante del cloro disminuya.

Para su eficacia, también hay que tener en cuenta que el pH que debe mantenerse entre 7 y 7.6.