Aunque no suele ser muy conocida su existencia, el ácido isocianúrico es una sustancia de gran utilidad en piscinas, tanto interiores como al aire libre. Aplicado en su justa medida, tiene la capacidad de estabilizar el nivel cloro. Su uso, pues, va asociado a las piscinas cloradas.

¿Qué función realiza el ácido isocianúrico?

En piscinas que usan cloro para su desinfección, el ácido isocianúrico actúa como escudo protector del cloro. Éste último componente, responsable de que el agua de nuestra piscina esté cristalina y totalmente libre de bacterias, puede verse afectado por los rayos ultravioleta. Éstos inciden en el cloro y degradan su efecto desinfectante, haciendo que puedan empeorar las condiciones de salubridad del agua.

Así pues, este producto facilita el tratamiento químico de la instalación, al estabilizar el nivel de cloro. También hace más sencillo su mantenimiento, ya que la menor degradación del cloro hace que deba ser repuesto menos a menudo.

En cuanto a los niveles de ácido isocianúrico ideales, se recomienda tenerlos entre unas 30 o 50 ppm (partes por millón). Para su eficacia, también debemos tener en cuenta el pH que debe mantenerse entre 7.2 y 7.6.

En todo caso, se recomienda mucha prudencia en su manejo y seguir siempre las recomendaciones de los principales fabricantes.