Los pavimentos de baldosas cerámicas en exteriores tienen múltiples aplicaciones y diferentes soluciones que les permiten integrarse en cualquier espacio. Debido a la amplia variedad de tonalidades, se pueden incluso coordinar con el mobiliario garantizando así la continuidad estética en todas las áreas.

Además, se trata de un material de fácil instalación, algo que le permite ser aplicado sobre multitud de diferentes terrenos y superficies (mortero, arena, hierba o grava). Cuenta con el espesor y la masa óptimos para asegurar las prestaciones de resistencia requeridas. Fácil de limpiar, es antideslizante y resistente a los cambios de temperatura, a la carga de rotura, a la abrasión y a las heladas.

Y por supuesto, como es de esperar en todo pavimento exterior, tienen alta capacidad de drenaje. Una capacidad que le permite resistir en las mejores condiciones la lluvia y la humedad.

Pavimento sobreelevado

Así pues, se adapta a cualquier situación, de ahí su idoneidad para pavimentar instalaciones exteriores. Esto incluye también el pavimento sobreelevado, aunque en este caso con una serie de parámetros que hay que respetar.

En función de las dimensiones de cada baldosa, no se recomienda un sobreelevamiento superior a los 10 cm. Junto a ello, puede ser necesario un soporte central para garantizar la estabilidad de la instalación.